¡Disfruta de todos los beneficios de la naturaleza ahora!






























Aprender es descubrir, sentir y participar.
1. La historia se comprende desde dentro.
Recreamos épocas, personajes y modos de vida para que niñas y niños vivan el pasado: construyen, representan, narran y conectan lo antiguo con lo que conocen hoy. Esto despierta curiosidad genuina por la historia y fortalece la identidad cultural.
2. La ciencia se experimenta, no se memoriza.
Cada actividad plantea un reto científico real: observar, formular hipótesis, probar, equivocarse y volver a intentar. Así desarrollan pensamiento lógico, rigor y autonomía intelectual.
3. La naturaleza se descubre con respeto y admiración.
Salimos al entorno cercano para observar la vida en acción. Comprenden ciclos, relaciones y cambios. Esto promueve una conciencia ambiental afectiva, no solo teórica.
4. Contenidos adaptados a cada edad y etapa evolutiva.
No hacemos lo mismo para 4 años que para 12. Diseñamos cada experiencia para su nivel de atención, lenguaje, sensibilidad y capacidad de comprensión, garantizando aprendizaje significativo y disfrute.
5. La curiosidad se convierte en deseo de aprender.
Planteamos preguntas que abren mundos. Cuando algo les sorprende o les emociona, quieren saber más, investigan y participan activamente.
6. La memoria se activa mediante la emoción.
El juego, la representación histórica, el descubrimiento científico y la exploración natural generan experiencias que se recuerdan. Lo vivido permanece.
7. Desarrollan creatividad y pensamiento imaginativo.
Reconstruir una villa romana, interpretar un fósil o inventar una herramienta prehistórica abre espacio para crear, imaginar y construir significado propio.
8. La cooperación nace de la experiencia compartida.
Resolver misiones históricas, experimentos o exploraciones naturales en grupo fomenta comunicación, escucha, liderazgo y respeto mutuo.
9. Aumentan su seguridad y confianza personal.
Entender algo por sí mismos —un descubrimiento, una interpretación, una conclusión— les lleva a decir:
“¡Yo puedo!”
Eso es autoestima basada en experiencia, no en elogio vacío.
10. Viven aprendizajes que dan sentido al mundo.
No mostramos datos: abrimos puertas.
Las niñas y los niños salen comprendiendo mejor su historia, su entorno, la vida y su propio papel en todo ello.
¿Te apuntas?
La mejor forma de conectar, descubrir e interpretar el medio natural de la Comunidad de Madrid y sus alrededores.



















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